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¿Existen similitudes entre los israelitas que salieron hace 3000 años de Egipto y los cristianos del siglo XXI? El Apóstol Mayor Schneider explica los paralelismos y encuentra palabras claras en contra de las brujerías, el capitalismo y el egocentrismo.
En su viaje a la República Democrática del Congo, el Apóstol Mayor Jean-Luc Schneider celebró dos Servicios Divinos y se reunió con Apóstoles y Obispos en una asamblea nacional. El sábado 6 de julio de 2019 predicó ante los creyentes en Inkisi. Para su exposición tomó como base la palabra de Éxodo 15:2: “Jehová es mi fortaleza y mi cántico, y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré”.
Después de que Moisés y el pueblo cruzaron el Mar Rojo, entonaron el cántico: “El Señor es mi fortaleza”. Con él agradecieron a Dios por su ayuda. “Eran conscientes”, expresó el Director de la Iglesia, “de que Dios los había librado del yugo de los egipcios; solo Él podía salvarlos”. Dios los hizo su pueblo y finalmente Dios quedó fiel a su promesa dada a Abraham, Isaac y Jacob llevando al pueblo a la tierra prometida.
El Apóstol Mayor Schneider mostró un paralelismo con el presente: También las personas en la actualidad están cautivas; se dedican al pecado y están alejadas de Dios. Por medio de su vida y su muerte, Cristo hizo posible la salvación. Y aún hay otras dos similitudes: “Dios nos eligió para ser sus hijos”. Y Dios brinda la oportunidad de heredar su reino, manifestó el dirigente de la Iglesia: “Jesús dijo que vendrá otra vez y te llevará con Él para que estés donde Él está. Este es el motivo por el que adoramos y alabamos a Dios”.
Al conocimiento y al agradecimiento les siguen las obras, resumió el Apóstol Mayor Schneider.
“Como pueblo elegido, Israel debía temer a Dios obedeciendo todos sus mandamientos, dejar de adorar a ídolos y amar a Dios de todo corazón, de toda toda el alma y con todas las fuerzas”, explicó el Apóstol Mayor. Y también aquí existe un paralelismo con el presente:
“Como el pueblo de Israel, también nosotros hemos sido llamados a enaltecer a Dios anunciando su gloria”, expresó el Apóstol Mayor Schneider.
Trasfondo:
Al comienzo del Servicio Divino, el Apóstol Mayor Schneider hizo referencia a su llegada a Inkisi: “Cuando llegué, vi esa muy hermosa catedral y quiero aprovechar la oportunidad para recordar a todos los misioneros y agradecer a aquellos que hace muchísimo tiempo vinieron a África para traer la fe cristiana. Nunca olvidemos que se lo debemos a aquellos hombres y mujeres que hace mucho, mucho tiempo vinieron por amor al Señor a traer la fe cristiana a África. Mucho antes de que viniesen los Apóstoles nuevoapostólicos vinieron esos hombres y mujeres para traer a vuestro país el buen mensaje de Jesucristo y les debemos mucho. Les agradecemos. Los honramos y también oramos por esos misioneros tempranos para que Dios también en el más allá les conceda su paz y bendición”. En las fotos se ve como fondo la catedral de “Nuestra Señora de los Siete Dolores”, construida en 1926 por jesuitas belgas en Kisantu.