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Dios llama a la comunión, con Él mismo y con los seres humanos, para el futuro y en lo inmediato, a una comunión de vida y sufrimiento, pero en el camino a la felicidad eterna: la tarea de todos los creyentes para alcanzar la comunión.
“Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor”. Esta fue la palabra bíblica para el Servicio Divino del 7 de junio de 2020 en Merlebach (Francia).
Dios es fiel: “Esto significa que Dios es confiable, que hace lo que dice”, explicó el Apóstol Mayor Jean-Luc Schneider. Esto no siempre se nota, dijo, porque Dios aún no ha cumplido todas las promesas. Pero en retrospectiva, siempre es posible reconocer que Dios es fiel.
¿Qué hace este fiel Dios? “Nos llama”. Esto significa que Él es el que elige y no se arrepiente. Conoce a cada hombre mejor que este se conoce a sí mismo y sabe lo que este puede lograr con su ayuda, pero deja a todos la libertad absoluta de seguir el llamado o no.
¿Y para qué llama Dios? “Para estar en eterna comunión con Jesucristo, nuestro Señor”. Él está en su reino, con su Padre, en su gloria. “Jesús quiere que estemos donde Él está”, dijo el dirigente de la Iglesia.
Pero Dios ya está llamando ahora a la comunión con Jesús, a la comunión de vida. “Podemos estar juntos para soportar cualquier circunstancia de la vida”. Y esto significa:
Dios también llama a la comunión de los creyentes, a la Iglesia, enfatizó el Apóstol Mayor:
Y finalmente, Dios llama a la comunión de la Santa Cena:
Porque hay un mismo pan y un mismo vino para todos, y un único festejo de la Santa Cena. “¿Qué haríamos sin la comunión? Gracias, Señor, por permitirme ser parte de la comunión”.