141013
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Dios dio a los creyentes tres promesas. Pero la realidad que se nos presenta parece ser otra. Cómo no perder, a pesar de todo, la esperanza y en qué esta se basa. Explicaciones de un Servicio Divino con el Apóstol Mayor.
“Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas”. Este texto bíblico de Hebreos 6:11-12 determinó el Servicio Divino del 5 de julio en Ulan-Bator (Mongolia).
El autor de la epístola a los Hebreos hace referencia a Abraham, cuya esposa Sara, ya de avanzada edad, todavía le dio a luz un hijo. “La promesa de Dios se cumplió textualmente porque Abraham siguió teniendo fe y paciencia”, explicó el Apóstol Mayor Jean-Luc Schneider.
“¿Qué nos prometió Dios?”, preguntó el máximo dirigente de la Iglesia. La respuesta:
“Estas son las tres grandes promesas que nos dio”, Sin embargo, la realidad parece ser totalmente diferente: “Vemos qué poderoso es el mal”. “Pasaron siglos y Jesús todavía no ha venido”. Sólo una minoría acepta a los Apóstoles.
“Entonces uno podría desalentarse. ‘De qué sirve hacer el bien, si el mal igual triunfa”, esbozó el Apóstol Mayor alguno de los posibles pensamientos. “Quizás la venida del reino de Dios tenga que entenderse sólo simbólicamente”. Y, “bueno, tan exitosos no son los Apóstoles”. Sin embargo, “así puede perderse la esperanza y entonces uno se vuelve perezoso”.
“Tengamos plena certeza en nuestra esperanza”, dice el llamado. Pues está basada en un fundamento firme:
“Seamos solícitos siempre”, dijo el Apóstol Mayor Schneider poniendo el foco en la preparación para el retorno de Cristo:
“La señal de que Jesucristo está con sus Apóstoles no es la cantidad de sus discípulos, sino el desarrollo espiritual de la comunidad. Esta es la carta legible de los Apóstoles de la actualidad: el amor, el perdón y la unidad de los hijos de Dios”.
La conclusión del Apóstol Mayor: “Jesucristo prometió librarnos del mal, venir otra vez para llevarnos con Él y estar con sus Apóstoles hasta el fin. Nos mantenemos firmes en nuestra esperanza perseverando en la lucha contra el pecado, buscando la comunión con Dios y apoyando al apostolado”.